Cómo medir el avance o los resultados nutricionales sin una báscula

19 DE NOVIEMBRE 2020 | Nutrióloga Lourdes Toussaint González



Normalmente, cuando entramos en un plan de nutrición, lo primero que buscamos son resultados en la báscula: si bajé, subí o mantuve mi peso.

Ahora que estamos en cuarentena, encerrados en casa y es complicado asistir a un consultorio, debemos redirigir el enfoque acerca de cómo medimos nuestros avances –que siempre están, pero nos distraemos con lo que dice la báscula. A veces, los pacientes se acostumbran a vivir con malestares, sin energía, con insomnio o durmiendo inquietos, y normalizan la situación pues ya es algo crónico. Sin embargo, simplemente haciendo algunos cambios ven diferencias y mejorías.

Energía: Una alimentación balanceada y adecuada nutre a nuestras células y eso permite que su función sea más productiva, dándonos además mucha energía. Es notable el cambio.

Digestión: Mejor digestión y menos inflamación son de los primeros síntomas que nos refieren los pacientes al hacer cambios en la alimentación. Aumento del consumo de fibra, comidas frecuentes y más pequeñas y buena hidratación definitivamente son la clave.

Rendimiento: Cuando nos ejercitamos es normal que al principio nos cueste mucho trabajo y sólo podamos hacer poco tiempo, escasas repeticiones o poca distancia. Pero conforme seamos constantes, podremos notar que nuestro rendimiento aumenta, lo cual es una sensación muy satisfactoria.

Mejor descanso: El descanso va de la mano de muchos aspectos; sin duda, la alimentación es uno de ellos y es muy importante. Cuando cenamos muy pesado o abusamos de algún grupo de alimentos, carbohidratos o grasa, dormimos inquietos, ya que a nuestro cuerpo le cuesta más trabajo digerir y no se enfoca en descansar y en el proceso de recuperación celular y metabólico. Al mejorar nuestra alimentación, el organismo puede realizar adecuadamente sus funciones nocturnas.

Ropa: La ropa es un gran indicador de que nuestro cuerpo está cambiando. Al no tener báscula y/o cinta métrica, unos pantalones o blusa o camisa que usamos cotidianamente para ir a la oficina nos pueden dar métrica. También llevar un registro de fotos de cuerpo completo y con poca ropa o prendas ajustadas nos permitirá notar los cambios.